Dejadme estar en esta isla que es mi mundo interno,Desde la cual percibo el rumor de mi volcán profundo,
Cuya lava silenciosa me arrastra en aventura
De búsqueda y encuentro.
De amor enredado en las raíces del ancestro.
De sueños incomprendidos, de agonía y lamentos.
Y aquí, sola en mi orilla,
Aislada y enlazada a mi ardiente laberinto,
No le temo a la penumbra que contemplo,
Ni a las nubes que despliegan sobre mí
el paso del silencio.
Ni al estandarte que intenta alinearme
Con la bandada de pájaros siniestros.
Uniformados de oro pero de lata sus cuerpos.
¡No quiero cruzar a esa orilla!
¡No! ¡Dejadme aquí!
Que ya oigo cantar a la vida.
Que ya intuyo en mí un nuevo nacimiento.
Maite García Romero
23/05/1991
1 comentarios:
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